Cambiar la educación para cambiar el mundo (y VII): algo está cambiando.

Es una alegría vivir en una sociedad formada e informada, crítica y colaborativa, empática, respetuosa y comprometida, que se implica, por tanto, en los procesos de toma de decisiones que afectan a la vida de todos. Es decir, una sociedad con una amplia cultura democrática.

Pero aquí, en España, no solo no vivimos en esa sociedad utópica, sino que estamos aún bastante lejos. ¿Por qué?. No es porque no nos eduquen para ello; no lo hacen, de hecho: a estas cualidades no se llega por la instrucción, sino por la experiencia, además de otros factores. Y el contexto en que vivimos está lejos de facilitar esa experiencia: 

    • un país en el que se sabotea la biológica necesidad de vinculación al separar prematuramente a las crías humanas de sus familias -los primeros desgarros en el tejido social- 
    • para institucionalizarlas en un sistema de enseñanza obsoleto y alienante que hace prevalecer a la autorrealización los procesos de adiestramiento por los que los alumnos se convierten en mercancia laboral “low cost” 
    • para acabar, efectivamente, luchando por la supervivencia en un mercado laboral deliberadamente hostil y degradado. 

Ese es el plan de control social que hace que, en vez de progresar a la par que el conocimiento, estemos retrocediendo en calidad de vida a pesar de que vivimos en mundo con recursos suficientes. Un contexto en el que se dificulta el desarrollo de la empatía y la cooperación y, consecuentemente, produce un efecto de retroalimentación que puede abocar al sistema al colapso.

Este deterioro moral -entendida la moral como Bien Común-, acelerado por la crisis, está llevando cada vez más gente a buscar explicaciones veraces y comprensibles que den una réplica ética al inverosímil discurso oficial de los ciclos macroeconómicos y demás falacias. El oscuro horizonte que se vislumbra, no ya para nuestros hijos, sino para nosotros, que estamos sometidos a la continua presión de un futuro incierto, nos obliga, moralmente, a buscar la forma de cambiar este orden de cosas. Y la clave no está en medidas políticas que intenten parchear una balsa que se hunde; eso la seguiría manteniendo precariamente a flote. La clave está en la educación. Una educación emancipadora y respetuosa con el individuo, la comunidad y el entorno que los sustenta. Cambiar la educación para cambiar el mundo.

León anatomía

Sin embargo, parece que algo está cambiando. Hace un mes y medio que celebramos en Gijón las III Jornadas Andolina: un espacio de intercambio de experiencias e inquietudes de familias y educadores de todo el país. Unos días emotivos e inspiradores que nos hacen renovar la ilusión por una educación diferente a la convencional; actualizada por los conocimientos que nos proporciona la ciencia, que no hace sino avalar lo que nos sugiere el instinto: acompañar a los niños en la búsqueda de conocimiento relevante, respetando sus inquietudes, emociones y ritmos. Todo ello en un espacio de convivencia y aprendizaje que permita a la infancia desarrollar la curiosidad, la creatividad, el compromiso, los vínculos, el espíritu crítico y colaborativo, todo aquello que forma parte de nuestra naturaleza social y que se va quedando por el camino, lleno de obstáculos arbitrarios, de una enseñanza formal anacrónica.

Por otra parte, desde que comenzó este ciclo regresivo han surgido ciertas señales en la esfera pública que nos permiten albergar cierta esperanza en la recuperación del Sentido Común que se empezó a perder a partir del Renacimiento, cuando la felicidad pasó de relacionarse con la virtud y los vínculos -la comunidad-, a hacerlo con la posesión de bienes materiales. Tal vez hemos tocado fondo y estemos dispuestos ya a rechazar los abusos que se nos infligen con pretexto de una crisis fraudulenta y empecemos, una vez más, a construir nuestro destino colectivamente. Será difícil superar este reto si no cambia el paradigma educativo. Podríamos empezar por redefinir el debate de los modelos educativos. Tal vez en la próxima reflexión, con los calores veraniegos. Hasta entonces…

 León Esperanza

Para Coger Aire

Despedimos esta semana el curso escolar 2013-2014; no hace falta echar la vista atrás para ser conscientes, así en general, de que ha sido un año lleno de actividades. No os vamos a engañar… hay ganas de vacaciones, de cambiar el paso unos días y coger fuerzas para empezar a dibujar el curso que viene. ¿Que por qué necesitamos un poquito de descanso? Pues, vamos a lo particular…

D13122301-NavidadAndolina-086Después del éxito de las obras del verano 2013, arrancó el curso con una fiesta (que nos gustan mucho las fiestas, ya lo sabemos). En este caso fue la de despedida de Leti y Gaspard, nuestros amigos que se iban a recorrer varios países africanos sobre su tándem. Nos dejaron lo que hemos llamado “El Proyecto África”, por un lado compartir con ellos lo que descubrían en cada país y por otro la correspondencia con un cole de Togo. Hemos tenido jornadas marroquíes, senegalesas…, con su cocina, su música, su cultura… Hemos escrito y recibido cartas preciosas… Sin duda, África nos queda ahora un poquito más cerca.

Pero esa fiesta solo fue un punto y seguido, luego vino el Maguestu, la fiesta de carnaval, la de Navidad, la paella gigante, la espicha con música en directo… y no hemos acabado todavía que nos queda la de fin de curso.

Por el cole han pasado también, los bomberos y los técnicos de ambulancia para enseñarnos lo que hacen en caso de incendio o accidente, cuatro policías municipales (dos humanos y dos perros), los chicos de A.G.A, la Asociación Gijonesa de Apicultura que nos trajeron un panal lleno de abejas y nos dejaron probar la miel, Fernando, un deportista que realizó el Grand Slam Marathon, cuentacuentos, músicos… También vinieron varios papás y mamás para hacer talleres chulísimos: informática, cubos de Rubick, electrónica, peluquería… Mil gracias a todos/as.

D140052001-Mercadillo-002Hemos salido de excursión, por ejemplo al Jardín Botánico para hacer el taller de “Manos a la huerta” o al teatro para ver las obras de Fetén o al Monte Deva o a la Quinta el Texu, el cole que nuestros amigos tienen en Oviedo. Pero la súper excursión fue la que realizamos a finales de mayo y que duró dos días, dos. Estuvimos semanas preparándola: hicimos comisiones de trabajo y hasta un mercadillo en el que se consiguió el dinero para pagar el albergue. ¡Qué emoción quedarse a dormir fuera de casa! Queremos repetir.

Este año también ha sido un no parar de colaboradores que se pasaron por el cole para hacer prácticas o simplemente observar. Hemos aprendido muchas cosas de ellos y esperamos que ellos de nosotros. Para los profes han sido un estímulo y una ayuda.

Gracias Tanya. Por todo. Se nos pueden olvidar muchas cosas, nunca el cariño que cada persona deja en Andolina.

DSC09207Este año también ha sido especial porque se han celebrado las Terceras Jornadas Andolina. Esperamos que a través del streaming (por primera vez, de Gijón al mundo) se haya podido transmitir el aprendizaje verdaderamente emocional que allí se dio. Algo se mueve en torno a la educación en este país y Andolina forma parte activa en este cambio. Y es un orgullo comprobar que profesionales de diferentes áreas educativas tienen a Andolina como referente de una nueva manera de hacer las cosas. Desde luego no perdáis de vista la convocatoria para las próximas jornadas. Son todo un lujo.

Y esto es un mini-resumen de algunas de las cosas relevantes que han pasado durante este curso, aunque relevante de verdad es el día a día. Ese que no se puede contar, solo vivir.

Desde aquí queríamos dar las gracias a los/las que hacen posible las excursiones, las fiestas, las actividades extraescolares, las jornadas, las xuntanzas, los cursos de formación… Consiguen que la riqueza del cole no se quede en el horario escolar y nos llegue a todos/as.

Y un gracias de corazón a Eva (y no se pueden enumerar los porqués, son infinitos).

¡Felices vacaciones!

Memorias del Taller de Teatro

TALLER TEATROEl sábado 7 de junio en Andolina brillaba el sol. Nada más llegar al cole se nos ha contagiado ese ambiente de tranquilidad y emociones que nuestros niños y niñas viven y que todos deseamos trasmitirles y dejar un poco de lado el ritmo de vida que llevamos.
Hemos reído, soñado, imaginado, interpretado y sobre todo nos hemos divertido.  Dibujamos, leímos libros, hablamos de los personajes que nos gustaban. Nos pusimos caretas imaginadas y reímos con ellas, unas nos gustaban más y otras no las quisimos poner. De repente el sol nos llamaba y salimos con nuestros trajes de cuentos de princesas, hechiceros, vaqueros y piratas …, historias fantásticas nos acompañaban. Después buscamos la sombra debajo de un árbol, para acercarnos al maravilloso mundo del teatro y narrar historias hechas por nosotros.