El aislamiento del niño, por María Montessori

Es un hecho reconocido por diversos expertos y expertas en Pedagogía y Educación que María Montessori se adelantó a su tiempo y demostró una sensibilidad especial para observar los procesos de aprendizaje de niños y niñas, su naturaleza e inquietudes, creando un método que se adaptaba a esa visión que ella tenía del mundo infantil.

Uno de los aspectos que ella contemplaba y admiraba, es lo que en su libro Ideas generales sobre el método denomina “aislamiento”, y que se puede interpretar como un estado de conexión profunda con nuestra esencia, a partir del cual somos capaces de utilizar una gran dosis de creatividad.

En la actualidad, conceptos como la atención plenamindfulness, consciencia, se asemejan, en algunas de sus definiciones, a este hecho que ella relata. Hemos seleccionado algunos párrafos del libro para que podáis disfrutarlos.

Los hombres de ciencia encuentran aquí el fenómeno de una concentración interior que le aísla, que hace al niño olvidarse de cuanto le rodea; algunas veces hasta de comer (…)

Montessori - AislamientoLa anécdota muy conocida de Arquímedes, que no se entera del tumulto, que no se da cuenta de la rendición de Siracusa y se deja sorprender por el enemigo mientras estudia sus triángulos, es un aspecto de recogimiento del alma en sí misma. Y, sin embargo, es de este recogimiento y no de la erudición de los hombres de estudio, de donde salen los descubrimientos sensacionales que impulsan hacia el progreso a la sociedad entera

Nadie puede influenciar a nadie para facilitarle esta soledad aparente que, sin embargo, es rica y llena de vida en el mundo invisible íntimo de cada uno de nosotros. El aislamiento, la concentración interior, la separación de las cosas exteriores, sólo el alma misma puede provocarla, el ambiente puede sólo facilitarla de modo indirecto con la calma y con el silencio y el orden (…)

Son generalmente estas mismas personas las que pueden realizar las acciones sociales más extraordinarias, los que se avienen a soportar con paciencia las pequeñeces e imperfecciones de los hombres y los que soportan hasta sus persecuciones (…)

La vida interior de aislamiento prepara las fuerzas necesarias para la vida exterior (…)

Montessori - Aislamiento

Y ante mi veía una nenita de 4 años que con la expresión de la atención más intensa colocaba cilindros de madera de diferentes gruesos en un sostén (…). Los colocaba correctamente y, después de haberlos colocado todos, deshacía lo hecho para colocarlos de nuevo otra vez. Y así continuaba sin cansarse. Conté las veces que repitió el ejercicio; eran ya más de 40 seguidas, me puse al piano e hice cantar a los demás niños, pero la pequeña continuó su trabajo sin moverse y sin levantar los ojos, como si ella fuera extraña al ambiente que la rodeaba. Terminó en cierto momento, levantó sus ojos serenos, como sintiéndose tranquila y aliviada, y sonrió como cuando un niño despierta de un hermoso sueño (…)

Los niños que han llegado a realizar estos trabajos de concentración parecen siempre más reposados y  llenos de fuerza moral (…). Parecen más afectuosos con todo el mundo, más presurosos por servir de algo y deseosos de ser buenos. Así dicen alguna vez con voz queda, como si se tratara de confiar algún secreto: “Señorita, soy buena”.

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